Conflicto de interés

un buen amigo mío, magnifico y honesto notario, está horrorizado por el impudor y el descaro que observa en la actividad pública. Me cuenta que el Presidente del Gobierno, Sr Rajoy, que es registrador de la propiedad, ha dedicado gran parte de su tiempo como gobernante a favorecer los intereses de su gremio. Se sorprende porque considera que el conflicto de intereses que supone la acción de gobierno con los que representa su corporación o su anterior empleo, deberían haber supuesto, al menos, la abstención activa del Presidente en toda  aquella legislación que suponga un impulso a la actividad de sus colegas, sobre todo si se tratan de medidas con un gran trasfondo económico y ajenas a nuestra tradición jurídica. Llama la atención el descaro e impudor con el que se abordan este tipo de regulaciones. Nuestro Presidente es Registrador de Santa Pola en situación de excedencia especial, de manera que su registro es llevado por un sustituto elegido por él y al que, seguramente, favorezcan, este tipo de medidas. Mi amigo notario, que anda siempre tratando de devolver a la sociedad algo de lo que ésta le ha dado a su vez, cree que el pago de 4.000.000 de euros por parte del Gobierno al Colegio Nacional de Registradores en un momento en que los recortes siguen afectando a tanta gente, no puede ser olvidado, y que este detalle, junto a las numerosas pruebas de corrupción institucionalizada deben de costarles caras a esa clase de políticos que pasan al lado de intereses contrapuestos sin despeinarse. 

Mi estreno

me he decidido a estrenarme como bloguista para poder expresar con absoluta libertad mi pensamiento político y social. No pretendo ser original, sólo me propongo circular por este territorio virtual sin mochilas ni temores a posibles represalias. Es obvio que esta isla de libertad no supone invadir territorios que están reservados al mal gusto, al insulto o a la harenga política. Esos lugares están repletos de personas con menos retenes educacionales o emocionales que los que yo tengo, así que me limitaré a expresar libre y educadamente, cortesmente, mis reflexiones. Un placer.